El Quejarse y Sus Peligros Para el Crecimiento Personal y Empresarial

 

Primero que nada, debemos distinguir con respecto al “quejarse”, entre los reclamos que se deben hacer por una mala compra, un mal contrato, una mala atención, etc y el estar quejándose como excusa por algo que no hice, hice mal, perder el tiempo o no reconocer el éxito de otro, etc.

En este breve documento, vamos a centrarnos en las personas que viven quejándose como excusa ante alguna situación que les puede afectar.

¿Es importante el quejarse?

El estar quejándose no sirve para nada, más que para estar metido en lo negativo, impidiendo el encontrar soluciones. Estas personas ven problemas en las soluciones y no buscan como resolver lo que les está molestando. Nos quejamos de la casa, de la familia, de la esposa o esposo, de los hijos, de la situación económica, del gobierno, del día, del clima, de la noche, del vecino(a), del compañero(a), del socio o de la socia, del transporte, de las tareas que tengo que hacer, de las tareas que tienen que hacer otros, del porqué no pude hacerlo, del tiempo, de la ropa, de las uñas, etc, etc, de todo, pero nunca encuentran la solución a su problema y por ello, lo repiten una y otra vez, hasta el infinito.

Pero, ¿por qué nos quejamos?

Muy simple, porque cuando nos estamos quejando, es porque sufrimos y pensamos que no hay solución a la diversidad de problemas que tenemos en cada momento, en forma constante, toda la vida.

 

Razones para que no te sigas quejando:

El quejarse hace que las cosas se vean mucho peor de lo que en realidad son.

Al estar quejándose, hace que centre su accionar solamente en lo que está mal, no se tiene capacidad para ver lo bueno, a pesar de que siempre hay mucho más bueno que mal. Es lo negativo su prioridad en contra de lo positivo. Si se dedica a esto, terminará peor de como comenzó.

Se puede convertir en un hábito.

Al hacerlo hace que se aleje mucho más de poder tener una mentalidad positiva. Son los hábitos personales los que nos van formando y por ello tenemos que escoger cuales hacemos nuestros.

Obtengo en lo que me enfoco.

Cuando nos enfocamos en lo negativo, todo nuestro accionar se orientará en buscar aquello que nos de la razón de lo que estamos haciendo y de como lo hacemos, dejando de ver aquella información que no calce con esta posición, llevándonos por tanto a incrementar nuestro negativismo.

Hace que se convierta en una cascada al hacer que otros entren en el juego.

Muchos son duchos en utilizar la queja como mecanismo para lograr la participación de otros, logrando con ello crear un clima de malestar emocional muy palpable. Es así que, si se desenvuelve en un entorno que tiene como medio la queja, acabarán intoxicándose con esta tendencia y terminarán creyéndose las quejas del otro y haciéndolas propias.

Me sentiré indefenso y perdido.

Al estar quejándose en forma constante, terminará pensando que no hay solución, que las cosas no podrán ser cambiadas, sin importar lo que hagan y el esfuerzo que pongan en hacerlo mejor.

Matamos la innovación.

Lo primero que se hace es dirigir todas las baterías en contra de cualquier idea innovadora, ya que creatividad y queja son polos opuestos. Debe darse una o la otra, pero las 2 juntas, nunca.

Vivirá constantemente generando excusas ante cualquier situación.

Dado que su forma de vida es el quejarse y ver lo negativo, ante cualquier requerimiento, consulta o pregunta, generan tal cantidad de excusas a modo de comentarios, atrayendo a más personas negativas con el fin de que se les refuerce dicho proceder.

Las relaciones son conflictivas y perdedoras.

Cuando nos quejamos, somos capaces de unirnos con otros grupos quejosos, por el simple hecho de quejarse y de esta manera se crecerá en lo negativo y se crearán grupos cerrados de retroalimentación negativa.

La queja y el pesimismo son dos caras de la misma moneda.

Dado que la queja se focaliza en lo negativo y como nos enfocamos en ver solo el problema, no seremos capaces de ver las soluciones.

El pesimista cree que está mejor preparado si piensa en lo peor, pero la realidad es que el optimista disfruta mejor de la vida, de lo que hace, de su familia, de sus compromisos, de sus tareas, de su negocio, de la sociedad.

En resumen, para cambiar esta situación repetitiva e insana, lo primero que debemos hacer es dejar de pensar tanto para actuar más. Ser responsable con los compromisos que asumimos, dejar de generar respuestas sin antes haber conocido las razones ya que en el fondo es una queja, en síntesis, hacer lo que debo hacer de forma responsable y proactiva.

José J Zúñiga Soto
Marketing, Negocios y Ganancias por Internet
https://josezunigas.com

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